Cuidado con lo que comes
En México, el 70% de los mexicanos padece sobrepeso y casi una tercera parte sufre de obesidad, además, esta enfermedad se asocia principalmente con la diabetes y enfermedades cardiovasculares, pero también con trastornos óseos y musculares y algunos tipos de cáncer.
Los hábitos alimenticios poco saludables y la falta de ejercicio ocasionan el 32% de las muertes de mujeres y el 20% de hombres en el país.

QUE ES
Obesidad significa tener un exceso de grasa en el cuerpo. Se diferencia del sobrepeso, que significa pesar demasiado. El peso puede ser resultado de la masa muscular, los huesos, la grasa y/o el agua en el cuerpo. Ambos términos significan que el peso de una persona es mayor de lo que se considera saludable según su estatura.
RECOMENDACIONES
1. Bebe agua simple. Entre 6 y 8 vasos al día (cada vaso de 250 mililitros); evita el consumo de refrescos, jugos o cualquier bebida que contenga azúcar.
2. Realiza actividad física. 30 minutos diarios es lo recomendable para adultos y una hora para niñas, niños y adolescentes.
3. Modifica tu alimentación. Aumenta el consumo de verduras y frutas y disminuye el consumo de alimentos que contengan grasas, carbohidratos y sal.

FACTORES DETERMINANTES DE LA OBESIDAD
La obesidad es el resultado directo de un balance positivo y crónico de energía, es decir de una
ingestión de energía superior al gasto energético. Sin embargo, las causas del balance positivo de
energía son multifactoriales, operan a lo largo del curso de la vida y en distintos niveles del sistema
económico, social, cultural y legal. Las causas inmediatas de la obesidad se refieren a una elevada
ingestión y un bajo gasto de energía, mediados por la dieta y la actividad física en el trabajo, la
recreación y el transporte. El balance energético está también modulado por factores fisiológicos,
genéticos y epigenéticos. A su vez estas causas inmediatas son influenciadas por causas subyacentes
como la alta disponibilidad y accesibilidad de alimentos con elevada densidad energética y bebidas
azucaradas, el mercadeo masivo de alimentos procesados, los bajos precios relativos por caloría
tanto de alimentos procesados con alta densidad energética como de bebidas con aporte calórico. Un
factor subyacente reconocido es la pérdida de la cultura alimentaria tradicional, causada por
diversas razones, incluyendo el tiempo limitado para la compra, selección y preparación de
alimentos, la disponibilidad y accesibilidad a alimentos con alto contenido energético y bajo costo,
así como la publicidad de alimentos y bebidas procesados que ha acompañado el fenómeno de la
globalización. Las complejas relaciones causales que dan origen a la obesidad, requieren igualmente
de una respuesta compleja coordinada por el Estado, con un abordaje transectorial y
multidisciplinario, basada en la mejor evidencia científica y que se traduzca en beneficios para la
población. La respuesta debe, por un lado, mitigar los efectos de la urbanización, de la globalización,
de los mercados desregulados, de la falta de accesibilidad a alimentos de calidad y, por otro,
empoderar a los ciudadanos con información clara sobre la calidad nutrimental de los alimentos y
bebidas, los riesgos a la salud derivados de su consumo y sobre los efectos positivos en la salud de
la actividad física regular. Igualmente debe acotar la libertad comercial que deja a la población
desprotegida frente a las agresivas campañas de mercadeo de alimentos y bebidas industrializadas.
Se ha especulado también sobre la posible influencia de factores psicosociales en el consumo de
dietas con alto aporte de energía. Es posible que la obesidad esté relacionada con factores
psicológicos y con la respuesta del individuo a determinadas experiencias emocionales (negativas o
positivas); por otro lado, la propia psicopatología conlleva a la pérdida de la estructura en la
alimentación y al sedentarismo, con la subsecuente ganancia de peso, conformándose así un círculo
vicioso.